jueves, 14 de abril de 2016

Crónicas Clandestinas | Guía para aprender a diferenciar las cervezas trapenses y las de abadía

Existe en el mundo de la cerveza una confusión recurrente entre las “categorías” trapenses y las de abadía. Escribo categorías entre comillas porque contrario a lo que comúnmente se cree, ambas denominaciones no hacen nunca referencia a un estilo preciso de cervezas. 

Si bien estos dos bandos han tomado un camino muy preciso, cada uno por separado, esto no indica que la diferencia sea siempre fácil de identificar a simple vista. Ambos métodos engloban varios estilos de cerveza que casi siempre coinciden, pero no está en estos estilos la clave para reconocer las diferencias entre un bando y otro porque la identificación hace referencia más a una filosofía del método de producción que a estilos de cerveza particulares.


Las trapenses

Trapenses o trapistas son aquellas cervezas que se producen en monasterios de la orden trapense, bajo estricta mano de obra y supervisión de los monjes, mientras que las cervezas de abadía se elaboran en aquellas cervecerías que alguna vez estuvieron en manos de monjes pero que sus licencias y recetas fueron cedidas a corporaciones que actualmente producen con métodos un poco más modernos (como líneas de embotellamiento y máquinas capaces de producir a mayor escala, con procesos en los que quizás hay menos incidencia de mano de obra) bajo el nombre e imagen de la antigua abadía.

Existen alrededor de 176 monasterios de la orden trapense en el mundo pero solo 11 poseen la licencia de Authentic trappist product: 6 están en Bélgica, 2 en Holanda, 1 en Austria, otra en Estados Unidos y otra en Italia. Esos claustros están autorizados por la Asociación Internacional de los Trapenses de poner en las etiquetas de sus marcas (menos Westvlereten que no etiqueta sus botellas) un rombo que las identifica como cervezas elaboradas por monjes bajo ciertas reglas establecidas, con finalidad de autosustentarse y cumplir obras benéficas para el monasterio o la comunidad en la que están emplazados. 

Las trapenses suelen tener poco excedente de producción. Su finalidad, en teoría, no es el lucro comercial, pero suelen tener precios elevados porque son de limitada oferta.
El número de cervezas con la licencia trapense ha variado en el tiempo desde que en 1999 se agremiaron y establecieron reglas con la finalidad de proteger a la cerveza del uso impropio de la marca. Sin embargo, en los últimos tres años ha aumentado considerablemente por la adición de la primera cerveza trapense no europea, elaborada en el monasterio de Spencer en Massachusetts, en el austríaco Engelszell y en el italiano Tre Fontane.

Los estilos propiamente dichos de cerveza que se realizan en estos monasterios tienden a ser de linaje belga. Es decir, son de alta fermentación, sin filtrar, y acondicionadas en botellas como las típicas Dubbel, Tripel, Quadrupel, Wit, junto a otros estilos no comercializados destinados al consumo propio de los monjes (casi siempre se trata de cervezas más ligeras) que solo se hallan directamente en el monasterio.
Pero también hay excepciones: el monasterio Van Koningshoeven con su marca La Trappe, en Tilburg (Holanda), produce una cerveza Bock de baja fermentación; mientras que el monasterio italiano Tre Fontane, de reciente ingreso en el club, produce una cerveza aromatizada al eucalipto; así como Chimay ha introducido desde hace algunos años la cerveza de barril, que a diferencia de las demás, se venden exclusivamente en botella, lo que corrobora que trapense no es un estilo de cerveza sino una rigurosa filosofía del método de producción con la idea de mantener viva la tradición y sabiduría de centenaria herencia de los monjes.

En Venezuela, existen dos monasterios trapenses: el Monasterio de Nuestra Señora de Coromoto, en Humocaro (Lara) y el de Nuestra Señora de los Andes, en Mérida, que producen miel y café para el sustento de la comunidad, siempre bajo el lema de la orden benedictina Ora et Labora, o Reza y Trabaja.
En el siguiente gráfico podrás ver todos los monasterios del mundo que producen cerveza bajo la autorización de la asociación trapense y otros que producen diversos artículos para el consumo, como quesos, miel y otros licores.


* Fuente: http://www.trappist.be/es/pages/asociacion-internacional-trapense

Las de abadía

Son cervezas seculares (en el término religioso de la palabra) que si bien antiguamente se elaboraban en monasterios, hoy sus derechos y recetas han sido cedidos a empresas de personal laico que, valiéndose de la idea general que sugiere que si es hecha por monjes, es mejor, han sabido explotar la imagen heredada de estos con fines más comerciales, en la mayoría de los casos.

Por lo general, las cervezas de abadía tienen alguna imagen religiosa en su etiqueta. El mercadeo exige que se hagan referencias a santos locales, monasterios o fotos de monjes en el etiquetado, aunque en realidad estos ya poco o nada tengan que ver con dichas marcas de cerveza. Con esto no quiero decir que por estar orientadas a lo comercial, sean inferiores a la línea trapense, para nada. Es errado pensar que en la metodología empleada por los monjes predomine en calidad por usar técnicas más rudimentarias y naturales. 

Simplemente las casas encargadas de elaborar cervezas de abadía tienen la facultad de producir a mayor escala con procedimientos un poco más avanzados. Su orientación hacia lo más mercadeable las convierte en un producto mucho más fácil de encontrar en los mercados del mundo. Y como consecuencia de la relativa masividad, son más económicas que las trapenses.

Los estilos que engloban son aún más bastos ya que hay mayor cantidad de marcas con respecto a las trapenses, pero se basan de igual manera en la línea de las cervezas belgas de alta fermentación, con mucho cuerpo y graduación alcohólica media-alta. La lista es extensa, pero entre las marcas notables podemos encontrar: Karmeliet, Affligem, St Bernardus, Kwak, Val Dieu Grand Cru y Leffe.

Si tienes la oportunidad de probar alguna de estas cervezas trapenses o de abadía, no la dejes pasar. Realmente será una experiencia sensorial muy gratificante y además tendrás la certeza de que consumes cervezas con amplia tradición e historia.


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